Pedir presupuestos para una obra parece sencillo: llamas a tres constructoras, te mandan un número y eliges el más barato. Si lo haces así, casi seguro que acabas comparando peras con manzanas, o peor, metiéndote en una obra que te va a doler.
Estos son los 5 errores que vemos cada semana, y que te pueden costar miles de euros e incluso meses de retraso.
1. Pedir presupuesto sin tener un proyecto
Si pides precio «para reformar el piso» o «para hacer una casa de 200 m²», cada constructora va a imaginarse una obra distinta. Una te va a meter porcelánico de gama alta, otra gres básico; una suelo radiante, la otra radiadores. Acabas comparando cifras que no tienen nada que ver.
Antes de pedir presupuestos, necesitas, como mínimo, un proyecto básico o una memoria de calidades clara. Sin eso, no estás comparando: estás adivinando.
2. Elegir solo por precio
El presupuesto más barato suele ser el que más partidas se deja fuera. Cuando empieza la obra, aparecen los «extras»: una cosa no estaba incluida, la otra tampoco, y al final acabas pagando más que con la constructora que te parecía «cara».
Lee lo que incluye cada presupuesto, no solo el total. Y desconfía de una diferencia grande entre ofertas similares: si hay un 20-30% de diferencia, seguro que hay algo que alguien no está contando.
3. No mirar quién firma la dirección técnica
Una obra sin arquitecto ni aparejador dirigiéndola es una obra que corre riesgos legales, técnicos y de ejecución. Si la empresa no lo incluye o se lo toma como algo «opcional», mala señal.
4. Olvidarse de las licencias y los honorarios técnicos
Muchos presupuestos dan el precio «de obra» pero no incluyen las licencias municipales, los honorarios del arquitecto, el estudio geotécnico, el seguro decenal o las acometidas. Eso puede sumar entre un 15% y un 25% sobre el total. Si no aparece reflejado, pregunta.
5. No exigir un plazo de ejecución por escrito
Una obra sin fecha de finalización clara es una obra que se puede eternizar. Pide un cronograma con fases y plazos, y que quede reflejado en el contrato. Si hay penalizaciones por retraso injustificado, mejor.
Conclusión rápida
Un buen presupuesto se compara línea por línea, no por el número del total. Si todos los presupuestos que tienes en la mano están hechos sobre el mismo proyecto, con las mismas partidas y las mismas calidades, entonces sí puedes elegir con criterio.
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